Martes, 21 de Mayo de 2013

CONSUELO

Dr. Mario de Jesús ARIAS CRUZ

* Las penas son más ligeras y tolerables… si las podemos compartir.

Estimad@s amig@s, que tengan un feliz domingo:

Si tienes 30 años de edad, guapa y con un cuerpo atractivo; grandes ojos color miel; vistes ropa casual de calidad y buen gusto; tienes como profesión la abogacía; un pequeñín de 3 añitos que ilumina tu vida; ejerces tu profesión en un juzgado federal -con sueldo más que decoroso-; tu pareja es abogado como tú y ejerce su profesión con éxito… ¿qué puede preocuparte?; en teoría… ¡nada¡

Consuelo no pude ser feliz; ya que llevó una niñez triste…podemos decir que muy triste.

Relata con un tono de aflicción que su madre la engendró con su padre -que siendo compañero de trabajo y sabiendo que estaba casado-, le prometió que se casaría cuando se divorciara; lo que por supuesto nunca sucedió y su madre abandonó el trabajo y…empezó el sufrir de las dos.

Sus abuelos no la aceptaron desde el principio. Cuando los visitaba con frecuencia, le hacían malas caras y nunca sintió sus afectos. A sus prim@s que eran hij@s de l@s herman@s de su madre, l@s atendía con cariño y siempre había un apapacho o un beso tierno.

Cuando tenía 8 años –me cuenta-, su madre unió su vida a un hombre que era bueno pero tomaba con  frecuencia y, cuando estaba ebrio, le gritaba que no era digna de su cariño ya que siempre había querido tener una mujer virgen.

Esto para ella se grabó como un tormento; con la idea firme que sólo tendría relaciones con el hombre con quien se casara.

Ya a la edad de 14 años y estudiando la secundaría vespertina; al regresar a casa una noche, se encontró con una bandita de chavos vaguitos que tomaban en la calle y hacían escándalo; en esa ocasión la siguieron y abusaron de ella. No recuerda cuántos la tocaron y violentaron; sólo recuerda que cuando volvió en sí ya era noche. Al llegar a casa muy tarde, su padrastro ebrio la golpeó.

Nunca dijo nada ni siquiera se atrevió a comentarlo con su madre creyendo que la correrían y que no sería aceptada. Con ese estigma vivió durante el resto de su vida.

Estudió con ahínco y logró terminar la licenciatura en Derecho; en realidad,  siempre buscó que pudiera algún día castigar legalmente a quienes de ella un día abusaron.

Conoció a quien ahora es su esposo -en la facultad-. Vivió un bonito romance  de película y cuando le pidió matrimonio no lo pensó 2 veces; por eso, a los 25 años  de edad y enamorada; muy enamorada, se casó y llevan una vida tranquila y feliz.

Su madre le apoya con su hijito -que tuvo al año de casada-; y cuando parece que todo está bien, muchas inquietudes y dudas le asaltan…

Su esposo nunca le dice nada que denote inconformidad. Ella supone que no se dio cuenta que no era virgen pero se pregunta: Si él lo sabe… ¿Por qué nunca dijo nada al respecto?

Cuando tiene relaciones en muchas ocasiones no lo disfruta, ya que a su mente  vienen las escenas de cuando corría desesperada y gritaba. Nadie la escuchó y era empujada a un terreno baldío donde abusaron de ella. Termina rechazando a su esposo, llorando y nunca da una explicación de porqué termina así.

A quienes le lastimaron e hicieron daño bien recuerda pero…ninguno vive ya en ese lugar. En verdad…quiere decir lo que le pasó pero…no se atreve.

En las pocas ocasiones en que ha disfrutado la sexualidad que con su esposo vive; asco le causan los recuerdos; sobre todo cuando vienen los recuerdos; el placer se termina y la culpa retorna.

Se entrega al trabajo que es vasto y extenuante pero cuando vuelve a casa; el recuerdo de lo sucedido sigue presente y sólo lo aparta de su mente cuando tiene en brazos a su bebé que es para ella su aliento de vida. No quisiera volver su válvula de escape; sólo… ser una madre normal.

Sabe muy bien que si no se libera de todo esto; nunca; jamás podrá ser feliz  verdaderamente. Sabe muy bien que debe hacerlo pero no sabe cómo enfrentarlo.

Cuando relata su historia; el llanto le hace mostrar su dolor; el maquillaje corre por sus mejillas y sus ojos enrojecidos por el llanto parecieran perder brillo y  hacerse pequeños.

¿Qué debemos hacer?

Prepararla para lo que viene -que no es poco-; ya que deberá hablar y contar a quienes ama lo que realmente le pasó. No puede soportar esa pena por más tiempo; no puede cargar tanto peso con dolor; es mejor que lo comparta con su madre y  con su esposo -quienes seguramente le entenderán y ayudarán-.

Cargar una pena de tal  tamaño es colosal hasta para la persona más fuerte-que realmente ella lo es-, pero debe compartir ese peso porque le ayudará a vivir con un poco de tranquilidad.

Le explicaba que si vamos por el camino y llevamos una mesa muy grande, debemos pedir ayuda para cargarla; lo que hará que el peso a soportar sea menor. Así sucede con las penas y conflictos; al compartirlos, nos ayuda a no llevar tanto peso encima.

El tratamiento psicoanalítico permite soportar mucho de todo esto. Debe con decisión enfrentarse y debe sentirse mejor al ir avanzando.

Much@s temen que nunca puedan superar sus conflictos y, otr@s temen que pueda durar tanto tiempo que no sientan una cura a corto plazo. Les explico que aún cuando tarde un poco; al final se sentirán capaces de vivir mejor la existencia y llevar una vida más tranquila.

Revisar su vida, es el procedimiento; entender sus conflictos, es la intención;  curar y sanar sus penas… será su fin.

Consuelo nunca ha encontrado una forma más tranquila de vivir. Siempre la han torturado las penas y las imágenes que a su mente llegan en el momento de la intimidad, no le permiten sentir el goce; el placer ni el amor…

Seguramente encontró el consuelo que siempre había buscado al escuchar al terapeuta; alguien que le entendiera y le ayudara a superar sus conflictos y saber que algún día no muy remoto, podrá disfrutar lo que vive.

Así como Consuelo lo encontró; muchas personas pueden encontrar una salida a sus problemas y conflictos con el procedimiento psicoanalítico; lo importante será…que decidan iniciarlo.

 

Los miércoles participo en el noticiero radiofónico: “Panorama Informativo Oaxaca” de Grupo ACIR, en 89.7 de FM a las 2 de la tarde; los jueves, en el programa “Tu mundo” de Radio Fórmula, en 93.7 FM a las 9 hrs. En éstos  transmito mis conocimientos y experiencia al tratar problemas de identidad personal, identidad sexual y de pareja. Colaboro en “El Imparcial” desde hace más de 15 años, todos los domingos. Esta labor informativa me apasiona y la seguiré innovando, mientras el creador lo permita y ustedes me sigan leyendo. Así mismo, les agradezco sus críticas y comentarios al correo electrónico: totalmente_sexo@hotmail.com. La próxima colaboración espero que les agrade el tema: “Coni y Blas” en éste su espacio de Sexología, con su amigo de siempre, Médico Sexólogo y Psicoanalista Dr. Mario de Jesús Arias Cruz, quien les atiende previa cita en la 1ª privada de Jacarandas 117; San Felipe del agua. Solicítenla al 520-21-69 ó al cel. 044-951-547-3942.

 

Dr. Mario de Jesús Arias Cruz

Médico, Sexólogo y Psicoanalista

Los comentarios estan cerrados














"

Minuto a Minuto