Conducta violenta y función cerebral
Dr. Jorge Enrique Caballero Herná
Un acercamiento conductual desde la Medicina Integrada
(TERCERA PARTE)
William Shakespeare dijo alguna vez: “No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así”.
Creyera sencillo si se considerase literalmente, sin embargo, enfocando desde dos polos tan distantes pero interconectados a la vez a la conducta violenta (que he descrito desde el domingo 1º de julio), es importante identificar desde el aspecto neurobiológico que existe una red de comunicación que se altera, exacerba o deteriora y al mismo tiempo condiciona un comportamiento agresivo o delictivo, por el otro extremo, los juicios, la cultura, las experiencias califican, exacerban, magnifican o minimizan el suceso observado o experimentado por el abrumador o el abrumado.
Retomando los aspectos de la conferencia de la AMIDA Oaxaca A.C el pasado jueves 21 de los corrientes en las oficinas de la Coordinación de la Agenda para la Equidad en Educación inicial y básica:
El cerebro, que forma parte del Sistema Nervios Central cuenta con lóbulos con funciones específicas que permiten al hombre ser, hacer, saber y aprender cuanto existe en la naturaleza, pero además, la razón, la inteligencia y el discernimiento forman parte junto con las funciones mentales superiores de un proceso complejo, poco explorado aún que permite adaptase al entorno, crecer y desarrollarse de manera saludable.
El cerebro de nuestro cerebro son los lóbulos frontales (derecho e izquierdo) que a su vez, se subdividen bilateralmente en orbito-frontal, dorso-lateral y ventro-medial, los cuales y de manera coordinada nos permiten discernir el ¿Qué hacer?, ¿Cómo hacerlo? y el ¿Cuándo hacerlo?
Aunque para desgracia humana, esa adaptación neuronal puede tender hacia el desequilibrio, propiciar el caos y mantener conductas inapropiadas para el desarrollo exitoso de nuestra sociedad, desde el aspecto psicológico, físico, cultural, sexual y espiritual, por ejemplo:
De manera impulsiva, por emociones y sentimientos reales o imaginarios, una persona reacciona ante algún suceso, ocasionándose lesiones corporales superficiales o profundas que puedan propiciar la muerte (violencia auto infringida); pero también es posible reaccionar con furia y agredir verbal o físicamente a otra persona, sea esta con quien tuvo el conflicto o alguien distinta (violencia interpersonal); en algún otro caso ejecutar acciones masivas desde desperfectos materiales hasta actos terroristas que perjudique a una comunidad (violencia colectiva).
La comunicación disfuncional (algunas veces por daño orgánico, otras por traumatismos, consumo de drogas, problemas vasculares, trastorno psiquiátrico, tumores o simplemente por conductas aprendidas desde los patrones culturales) del lóbulo orbito-frontal junto con otras áreas cerebrales establece canales de comunicación para actuar de manera impulsiva hacia otro o a sí mismo durante el ¿Qué hacer?, el lóbulo dorso-lateral planifica para disminuir el “falso malestar” y transformarlo en “falsa satisfacción” a través de la descarga adrenérgica o compulsiva durante el ¿Cómo hacerlo? junto con otras áreas cerebrales y finalmente, el lóbulo ventro-medial, establece el tiempo de ejecución inmediata o mediata de la conducta violenta durante el ¿Cuándo hacerlo? también, junto con otras áreas cerebrales.
Por tanto, el lóbulo frontal (el cerebro del cerebro) juega un rol importante junto con otras áreas cerebrales para modelar y adaptar, sin darse cuenta la conducta impulsiva, irracional e instintiva del ser humano que se conoce como violencia.
Una persona (sea hombre o mujer) un niño (sea varón o mujer) que de forma deliberada utilice la fuerza física o el poder como amenaza o efecto, contra sí, otra persona o un grupo contribuye al problema de salud pública que tanto nos aqueja, pero si además incrementan, las probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones, amerita la intervención de la medicina integrada.
Estimado lector: el próximo domingo enlistaré algunas de las mejores alternativas de solución del comportamiento violento que se han estudiado hasta ahora; si desea orientación sobre el tema, solución de alguna duda en particular, me pongo a su disposición en: calle Emiliano Zapata 502, Col. Reforma, de 16:00 a 18:00h. pero si lo prefiere, puede mantenerse en comunicación por facebook: Dr Caballero Hernández o seguir la consejería en salud por twitter: @DrCaballeroMIDA
Colaboración:
Dr. Jorge Enrique Caballero Hernández
Especialista en Medicina Integrada
Oaxaca de Juárez, Oaxaca
drcaballero.jorge@gmail.com
044 951 117 3647






