Nuestro mal fario
Raúl NATHÁN PÉREZ
1).- El efecto “Peje”, de nueva cuenta
Interpretar al electorado oaxaqueño ya no será labor de politólogos sociólogos o analistas, sino de psicólogos. Algo tiene que ver con nuestra idiosincrasia; el maniqueísmo y una ancestral indefinición. Es el encono, el odio y la fijación de fantasmas omnipresentes lo que obnubila a quien sufraga. La oscilación de “las multitudes psicológicas” de Gustav Le Bon, que cita José Fernández Santillán. ¿O es la lana oficial que se dio tras bambalinas y cuyo muertito sólo le achacan a EPN? No hay voto razonado. Pareciera ser un ejercicio mecánico, inconsciente, irracional. No es la pobreza el factor que conlleva a este efecto; tampoco la ignorancia. Es algo que subyace en lo más profundo del votante oaxaqueño. Parece no estar presente la memoria histórica o es la existencia de una concience colectif, pero al revés. El electorado pareciera impredecible. Se entiende que es la primera elección en 80 años con un PRI en la orfandad. Por ello, tal vez, ayer pintó las urnas de tricolor; hoy de amarillo; mañana tal vez de azul. En 2006 arrasó el “efecto AMLO”. Había razón, fue en el fragor del conflicto del 2006 y de la frustrada intención de deponer al “tirano” Ulises Ruiz. La tríada PRD-PC-PT, ganó senadurías y nueve diputaciones.
En el 2007 el PRI reviró y obtuvo “carro completo” en las diputaciones locales: ganó 25. En el 2009 repitió el numerito en las elecciones federales: 11 de 11. Había razón: era gobierno. Empero, en 2010 la debacle fue mayor. El tricolor perdió la gubernatura y la mayoría en el Congreso local. En 2012, el “efecto AMLO” –ni el voto de castigo del Cártel-22, que tanto cacarea el serrano Azael Santiago Chepi, ni el “carisma” de “Cara Sucia”, ni el “liderazgo” de Rey Morales y secuaces, nada de eso- volvió arrasar. Oaxaca se pintó de amarillo. El PRI fue materialmente humillado; el PAN fue arrinconado al tercer lugar. Los dos últimos perdieron hacha, calabaza y miel. Si los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y los representantes que eligen en las urnas, sinceramente no merecemos a quienes de “chiripa” o por azar serán nuestros representantes. Nuestra bancada oaxaqueña, ante cobijas muy meadas del ámbito parlamentario, parecerá una junta de macuarros.
2).- El boomerang
El gobernador Gabino Cué le entrega buenas cuentas a su protector y guía moral: AMLO, el impugnador de la elección. Un carro casi completo de senadores y diputados, “leales a su república amorosa”. Una caterva de advenedizos y acémilas que –salvo contadas excepciones- sólo plancharán nalga en la curul, pero cambian radicalmente la correlación de fuerzas políticas en la entidad y el gobierno. La mayoría, sin experiencia, sin formación política, serán incapaces de ser promotores o gestores del desarrollo oaxaqueño. En el Senado habrá un chilango –Benjamín Robles Montoya- y un suertudo –Adolfo Romero Lainas-. ¿Le interesa al primero Oaxaca, más que hacer el trabajo sucio, subrepticio, andar por las atarjeas de la intriga y el encono, para perfilar “su futuro”? ¿Qué iniciativa podría presentar Hugo Jarquín, flamante diputado electo del distrito 08, alguien que ha caminado al filo de la ley, vendiendo banquetas, apropiándose de parques públicos y fomentando el comercio ilegal? Pero será argumento para que impongan cuotas y presionen al gobernador Gabino Cué. Va una bancada diputaril ni siquiera de medio pelo que, salvo uno o dos, será incapaz de articular un discurso coherente; leer siquiera una iniciativa; abordar tribuna, pero sin duda, será la que ayudará a Gabino Cué “a bajar recursos” y a pelear por otro “presupuesto histórico para Oaxaca”. ¿Nuestra flamante diputada por Tlaxiaco, Rosa Elia Romero Guzmán, llevará de nuevo de suplente a su papá? No cabe duda, Oaxaca es Fafka; aquí la ficción supera a la realidad. No hay historia política, sólo anécdotas y la realpolitik es artesanía pura, igual que los alebrijes y máscaras, entre más grotescas y surrealistas, más reales en nuestra política rastacuero.
3).- Oaxaca pierde
En el recuento de daños a nivel nacional, Oaxaca se doblegó ante AMLO. Pero ¡oh, decepción!, éste no es el virtual presidente, sino un “demócrata” que no sabe perder. La nave de Gabino –ha dicho alguien- sólo tiene el ala amarilla; perdió la azul. Ganó el amigo y contlapache, Benjamín Robles; pero perdió el forjador de su carrera política: Diódoro Carrasco. Patente de corso para “The Dirty Face”, que con el ardid del triunfo querrá fungir como vice-gobernador de facto. El PAN, partido que le abonó más votos al triunfo gabinista en 2010, ha sido el gran desplazado de este gobierno, ante el vasallaje ante el PRD, MC y PT. Un verdadero desafío el de Cué: mal ante Enrique Peña Nieto; mal ante Felipe Calderón. ¿Otra vez tache? Las puertas de actual régimen se cerraron desde el famoso discurso de toma de posesión, cuando el gobernador le quemó incienso a Marcelo Ebrard, ante la mirada fría del ex titular de la SEGOB ya desaparecido, José Francisco Blake. No es fortuito que los grandes proyectos sexenales estén ahí, sin ser más que promesas: la súper carretera a la Costa; al Istmo; “Paso Ancho”. Igual que Murat con Vicente Fox; que Ulises Ruiz con Calderón: en la fría congeladora del presupuesto federal. ¡Qué mala suerte la de Oaxaca! El primero se la jugó con Francisco Labastida; el segundo con Roberto Madrazo y Gabino con AMLO. Siempre en la cancha equivocada; siempre picando chueco. Cué estará pronto a dos fuegos: un PRD ensoberbecido que le tronará los dedos y los delegados federales leales al PRI que, cuando arriben, le ahorcarán políticamente. Por eso decimos: perdimos la capacidad de asombro. Aquí ocurren las historias más inverosímiles de la política. Pero es una lástima que de todo ello haya un gran perdedor: Oaxaca.
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
--- La disputa por la dirigencia priista, anuncia un nuevo capítulo para el PRI. De querer seguir los mismos, el tricolor seguirá hundiéndose. Que muchos se sigan haciendo puñetas mentales. Sólo alguien que, con el apoyo de arriba y la marginación real de los denominados nuevos patronos –Murat y Ulises- pueda aglutinar a las huestes dispersas –incluyendo a diodoristas y heladistas- será el idóneo.
--- Con la anuencia de mi jefe y amigo, Benjamín Fernández Pichardo y de sus hermanas, tomaré mi primer período vacacional. “De paradojas y utopías” aparecerá hasta el domingo 29 de julio.






